Historia del retrato / by Alejandro Mallado

La eterna discusión de la que no me canso, por más que no consiga convencer a nadie. ¿Cuántas veces no has oído eso, después de hacerle una foto a algún conocido y enseñársela en la pantalla de tu cámara, de "¡Qué mal salgo!"?. Esto, que por motivos evidentes ocurre más con mujeres que con hombres, por ser más coquetas, acaba siendo para quien tiene cierta experiencia motivo de desesperación. Yo soy de meterme en berenjenales, no lo puedo evitar con mis fotos, y les suelto el mismo rollo a todo el que me lo dice. Todos, que sí, todos, nos pasamos una tercera parte de nuestra vida haciendo el idiota frente al espejo del baño buscando nuestro mejor perfil. Todos, que sí, todos, seleccionamos las fotos donde nos vemos más favorecidos para subirlas al Facebook. Eso está muy bien, no voy a querer cambiar el mundo yo ahora, pero sigo indignándome inútilmente por la misma razón. Porque no es así como te ven los demás. Quien te conoce, quien verá tus fotos de esa fiesta donde estuve trabajando, de esa barbacoa entre amigos o de aquella inauguración, lleva toda tu vida viéndote desde mil ángulos distintos y conociendo tus gestos y tu expresividad. Sabe que enseñas esos dientes que te averguenzan cuando ríes con ganas, que tu enorme nariz te hace sombra en el bigote con la luz de la bombilla o que tus orejas suelen ponerse rojas cuando es invierno y estás en interior. Y esa persona te reconoce porque eres así. Y yo, que quiero saber quién eres y mi herramienta es la cámara, necesito para encontrarte que no seas más que tú. Así que olvídalo, no voy a borrarla. Voy a hacer esa foto porque la hago para quien te conoce, para ver si con suerte doy con esa expresión que cuente algo de ti.

Para que aprendas un poco de historia sobre el retrato, mucha más de la que yo podría contarte, te dejo un interesante documental del Canal Historia sobre la historia del retrato desde la aparición del daguerrotipo en 1839. Espero que lo disfrutes.