Las cicatrices de Warhol (por Richard Avedon) / by Alejandro Mallado

El 3 de junio de 1968, Valerie Solanas disparó a Warhol y al crítico de arte y comisario Mario Amaya en la entrada al estudio de Warhol.

Antes del atentado, Solanas había sido un miembro discreto del colectivo de la Factory. Redactó el "Manifiesto SCUM"(Society for Cutting Up Men, "Sociedad para capar a los hombres"), un alegato feministaseparatista contra el patriarcado (y que, con el paso de los años, adquirió cierta resonancia). Solanas también aparecía en la película de Warhol "I, A Man" (1968). Al parecer, el día del atentado, Solanas había sido expulsada de la Factory tras reclamar la devolución de un guion que le había dado a Warhol y que, al parecer, había sido traspapelado. Amaya sufrió sólo heridas menores, y fue dado de alta ese mismo día. Warhol, sin embargo, recibió seis disparos y apenas sobrevivió a la intervención de urgencia de seis horas de duración -durante la que los médicos tuvieron que abrirle el pecho y masajear su corazón para estimular el ritmo cardíaco de nuevo-. Las secuelas de este ataque le acompañarían el resto de su vida, y no es de extrañar que por tanto el recuerdo del atentado dejase una marca profunda en el resto de la vida y la obra de Warhol. Solanas fue arrestada al día siguiente de disparar. Como justificación a su ataque, declaró que "él tenía demasiado control sobre mi vida", tras lo cual fue sentenciada a 3 años bajo el control del departamento de reinserción. Tras el tiroteo, el acceso a la Factory quedó rígidamente controlado, y en opinión de muchos esto causó el fin de la época de "la Factory de los 60". El atentado, sin embargo, quedó bastante desdibujado en los medios debido al asesinato de Robert F. Kennedy, dos días después.

A raíz del atentado sufrido, Warhol declaró que "antes de que me disparasen, siempre pensé que estaba un poco más para allá que para acá. Siempre sospeché que estaba viendo la tele en vez de vivir la vida".